Cartas a la antigua China (fragmento)Herbert Rosendorfer

Cartas a la antigua China (fragmento)

"Probablemente te sorprenda que hoy vuelva a escribirte otra carta. Cuento con que no vayas al punto de contacto hasta que pasen unos días, ya que no esperarías una carta mía tan pronto, de modo que es posible que esta carta se quede bajo la lluvia bastante tiempo —aunque allí a vosotros no os llueve tanto como aquí—. Sin embargo, me habías prometido ir al punto de contacto cada día dando un paseo y confío en que mantengas esta promesa mejor que la de escribirme por lo menos cada cinco días. Ya llevo casi cuarenta en este lejano mundo y sólo he recibido cuatro cartas tuyas. No es un reproche. Ya sé que tus obligaciones oficiales te exigen mucho tiempo, además tienes la impagable amabilidad de asumir en mi ausencia la carga de mis obligaciones como prefecto de la Corporación de Poetas Imperiales «Veintinueve paredes de roca cubiertas de musgo». Sé muy bien lo indisciplinados que son los honorables poetas laureados de «Veintinueve paredes de roca cubiertas de musgo», y que alguna vez uno estaría tentado a usar una expresión del señor Shi-shmi que traduzco literalmente: machacar contra hierro frío. ¿Han elegido por fin al vigésimo noveno miembro o aún no se han podido poner de acuerdo esos endemoniados poetas? Por favor, escríbeme tan pronto como puedas. Y sigue contándome lo que hace mi dulce Shiao-shiao.
El motivo por el que te vuelvo a escribir hoy es mi preocupación de que aparezcan complicaciones imprevistas entre el señor Shi-shmi y yo. En realidad he llegado a un punto en el que me podría mover por este mundo de aquí con cierta autonomía, aunque sentiría mucho una desavenencia porque, como sabes por todos mis informes sobre él hasta la fecha, albergo sentimientos realmente amistosos por él, que casi se igualan a los que siento por ti, caro Dij-gu, y, en segundo lugar, sería una pena por los conocimientos que, en un mundo de necedad, un hombre con buen sentido tan singular como él me puede transmitir. "



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