Café Nostalgia (fragmento)Zoé Valdés

Café Nostalgia (fragmento)

"Al rato el conductor reanudó la marcha abu­sando del vencido mecanismo y con este último impulso tocamos el muelle. De un salto pisé los desvencijados tablones del suelo. Tuve deseos de nadar, pero el agua rutilaba grasienta y sentí asco. Determiné visitar la iglesia de la Virgen de Re­gla, soy una devota de Yemayá, aunque sospechaba que a esa hora de la noche estaría cerrada, pero al menos poseía un pretexto para deambular por el pueblo.
Camino a la iglesia atrajo mi atención una casona iluminada con candelabros y velas por doquier y de donde emanaba un extraño lamento, un cantu­rreo dulce y tristón. La puerta se hallaba clausura­da con sellos de la Reforma Urbana, pero pude fis­gonear en el interior a través de las ventanas, que ni siquiera lucían cortinas de gasa de mosquitero. Al pasar junto a ellas percibí a un negro viejo balan­ceándose en una comadrita. Estaba descalzo; me fijé en las callosas plantas de los pies, semejantes a las suelas de unas botas cañeras por lo curtidas. En apariencia dormitaba, pero sus pestañas parpadea­ron justo en el instante en que reparó en mi silueta rondando la residencia. Abrió por fin los ojos salto­nes y se irguió en el asiento; los balances traquea­ron; yo huí temerosa, queriendo no hacer ruido con las sandalias al pisar la gravilla. "



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