Mitos sobre el origen del fuego (fragmento)James George Frazer

Mitos sobre el origen del fuego (fragmento)

"Los kikuyu del África Oriental Británica cuentan la siguiente historia sobre el origen del fuego. Dicen que hace mucho tiempo un hombre tomó prestada una lanza de su vecino para matar a un puercoespín que estaba destruyendo sus cultivos. Se mantuvo al acecho, hasta conseguir alancear al animal, pero este sólo había quedado herido, y echando a correr con la lanza clavada en su cuerpo desapareció en una madriguera. El hombre volvió junto al dueño de la lanza para decirle que ésta se le había perdido, pero el propietario insistió en que quería que se la devolviera. El que la había perdido fue a ofrecerle una lanza nueva, pero el otro se negó a aceptarla, y pidió que le devolviera la misma lanza que le había prestado. Así pues, para poder recobrarla, el hombre tuvo que empezar a escarbar en la madriguera del puercoespín hasta encontrarse de pronto, para su sorpresa, en un lugar donde mucha gente se hallaba sentada cocinando su comida junto al fuego. Le preguntaron qué buscaba, y él les contó sus motivos. Tras lo cual lo invitaron a quedarse a comer con ellos: pero él sintió miedo, y dijo que debía volver con la lanza, que vio tendida en el suelo allí mismo. No hicieron ningún esfuerzo por que se quedara, sino que le dijeron que trepara por las raíces de un árbol mugumu, que penetraba en la caverna, y que por ellas alcanzaría pronto el mundo superior. Por otro lado, le dieron un poco de fuego para que lo llevara consigo de vuelta. Tomó pues la lanza y el fuego y empezó a escalar por las raíces como se le había dicho. Así es como se dice que el fuego fue traído a los hombres; antes de estas efemérides, los hombres comían su comida cruda. Cuando el hombre llegó a donde estaban sus amigos, devolvió la lanza a su dueño, diciendo: «me ha costado mucho trabajo recobrar tu lanza; de modo que si quieres algo de este fuego, que ya ves que se va convirtiendo en humo, tendrás que escalar por ese humo y traérmelo de nuevo». El propietario de la lanza intentó una y otra vez escalar el humo, pero no pudo conseguirlo. "


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