Demonios acuáticos (fragmento), de Fábulas y Leyendas de la marÁlvaro Cunqueiro

Demonios acuáticos (fragmento), de Fábulas y Leyendas de la mar

"No obstante, la tradición europea —Horst con su Demonomagia al canto— cree que el demonio puede bañarse en el mar y en los ríos, y si bien, cuando viaja en barco, éste padece una mala travesía, ya tempestades, ya calmas chichas, la nave llega a su destino. Se sabe que varios demonios han utilizado la nave del Holandés Errante para trasladarse de Europa a América, o viceversa, o viajar por el Mediterráneo. En un proceso de la Inquisición, en la Lima del siglo XVII, un demonio apareció instalado cómodamente, con todos los servicios a su disposición, en el cuerpo de un comerciante, natural de Badajoz —que no todos los extremeños de Indias iban a ser conquistadores, centauros o casi dioses—. No había quien echase del cuerpo del extremeño el diablo aquél, quien dijo llamarse Tuno, y el infernal discutía con los inquisidores, los cuales le preguntaron cómo había llegado al Perú y de dónde. Dijo Tuno que en nave procedente de Sevilla, aunque él desde hacía siglos vivía en Toledo, «cabe las tiñerías», y que, gracias a él, pese a las tempestades, la flota del año de su viaje había llegado sin novedad. Y para probar lo del viaje en nave Tuno dijo a los inquisidores «cuarenta y dos términos de marinería, velas y maniobras, y algunos obscenos». Se asegura que, en el XVIII, estando el que luego sería famoso violinista Paganini condenado a servir un remo en las galeras de Génova, tenía como compañero diestro de banco un demonio, al que vendió su alma por la libertad y el arte de tocar el violín. El demonio habría ido a galeras por hacerse con aquella alma sombría y misteriosa de Paganini, de la que nos cuenta Heine, que le escuchó tocar, en las «Noches florentinas»… Por de pronto, pues, ya tenemos «un demonio que sabía remar». "


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