Petróleo (fragmento)Upton Sinclair

Petróleo (fragmento)

"A pesar de todo iba repitiendo Arnold las incorrecciones con menos frecuencia. Así es como progresa la civilización.
Condescendió Berta, por fin, transigiendo con Bun, y fue al campo para presenciar la construcción de nuevas grúas. Paseando los dos hermanos hallaron a la señora de Groarty, que se apeaba del Ford frente a su casa. Bun se alegró y quiso hacer las presentaciones de rigor.
Berta adoptó el aire más glacial y reprendió a Bun, al dejar a la señora de Groarty, por la escandalosa vulgaridad de gusto que demostraba su hermano. Podía éste tratar a toda clase de gentuza, pero no tenía necesidad de poner a Berta en un brete.
El chiquillo no comprendía, ni llegó a comprender jamás, que ciertas personas se desinteresasen tanto del resto del mundo. Habló a Berta de la amistad de Pablo, insistiendo en que era un hombrecito modelo, pero la colegiala dijo que Pablo era un chiflado y un grosero, un ente despreciable. Se alegraba Berta de que los dos amigos no hubieran vuelto a encontrarse, persistiendo siempre en una actitud despreciativa respecto a Pablo, que duró toda la vida.
Bun se desconcertó. Era difícil para Berta admirar nada que no fuera dinero, y podía ella, mediante una sabia intuición, clasificar a las personas por su capital. ¿Cómo admirar a un hombre empeñado en no tener más dinero que el que ganaba con su esfuerzo?
Seguía Berta la tendencia de su carácter, y Bun la suya propia.
La cólera de Berta produjo en Bun mayor admiración hacia Pablo. Le veía alto y solitario como una cima, espíritu casi legendario, personaje de maravillosas cualidades, el único que despreciaba el dinero del millonario.
No dejaba Bun de visitar a menudo a la señora de Groarty para saber noticias de Pablo. Un día la obesa señora le dijo que tenía carta de Ruth, la hermana que tanto quería el fugitivo: «No podemos decirle nada de Pablo. En esta casa poco bueno ocurre, y nos cuesta trabajo vivir, hasta el extremo de que matamos una cabra de vez en cuando para alimentarnos».
La señora de Groarty dijo que era escandaloso devorar el capital. "



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