Sobre el materialismo (fragmento)Philippe Sollers

Sobre el materialismo (fragmento)

"En suma, la afirmación ‘la materia piensa’ marca el hecho de que la materia en movimiento —el movimiento de la materia— tiene la propiedad, a través del nacimiento del ‘hombre’ «por diferenciación» (Engels) en el proceso de la mano-trabajo, de producir como solución transitoria —dialéctica e histórica— de su contradicción infinita: el lenguaje (que no siendo una superestructura, sobredeterminará materialmente todo pensamiento de ‘sujeto pensante’ que aparezca en la negación). Lo que implica que el propio lenguaje, bajo ciertas condiciones, es un efecto trabajado de la contradicción objetiva: si el lenguaje, en particular, está ‘hecho de diferencias’, la diferencia es siempre ya el efecto de la contradicción. «Toda diferencia es una contradicción.» Como escribe Hegel: «La representación ordinaria contiene en todas partes la contradicción, pero no alcanza la conciencia de ésta; sólo es reflexión externa que pasa de la igualdad a la desigualdad, o de la relación negativa a la reflexión de la diferencia en sí misma.» «La diferencia en general es ya contradicción en sí; pues es la unidad de cosas que sólo existen porque no forman uno, y es la separación de cosas que sólo existen como separadas bajo una sola y misma relación.» Para el materialismo dialéctico, ningún ‘metalenguaje’ último, ninguna hipóstasis de ‘sujeto’ son en principio posibles. El lenguaje es siempre ya práctico, marcación, escritura diferenciada-diferenciante (histórica y social) de la contradicción. Comprendemos mejor, entonces, el considerable alcance de la nota de Lenin en sus Cuadernos sobre la dialéctica: «Historia del pensamiento: ¿historia del lenguaje?» Para el idealismo subjetivo, en cambio (cuya cobertura sustancial está formada por la fenomenología del empirio-criticismo y del empirio-simbolismo), el sujeto, en el límite, ha creado el mundo, luego su imagen de sujeto, etc. El discurso idealista, nos dice Lenin, es siempre religioso; aun en sus versiones laicas, racionalistas o ‘ateas’, consiste en pretender que ‘en el fondo’ lo físico (o, más modestamente, su razón) salga de lo psíquico: «El paro —escribe Lenin— se jactaba de haber incendiado el mar, o sea de construir los elementos físicos con los elementos psíquicos y se comprobó que los elementos físicos se encuentran fuera de los elementos psíquicos ‘situados dentro de nuestro cuerpo’. Bella filosofía, sin lugar a dudas.» «La verdadera manera de ver de los materialistas —escribe también— no consiste en extraer la sensación del movimiento o en reducirla a él, sino en considerar a la sensación como una de las propiedades de la materia en movimiento. "


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