Jarmila, una historia de amor de Bohemia (fragmento)Ernst Weiss

Jarmila, una historia de amor de Bohemia (fragmento)

"Es agridulce, en extremo, ser esclavo del amor de una mujer. En Bohemia, es posible contemplar a los más hermosos ánades, que no son alimentados, como en Francia, a base de deshechos de pescado. En verano son liberados en los herbóreos padros, más adelante en los campos de rastrojos y, con el advenimiento del otoño, engordados del modo más refinado y cruel. Junto a las más hermosas, poderosas y níveas criaturas, me apercibí de la presencia de otras aparentemente enfermas, despojadas de todo menos de sus grandes alas. Sus pechos y su desnudo vientre habían adquirido una tonalidad gris rojiza y, desde luego, no marchaban con la misma arrogancia y confianza que sus sanos compañeros; se tambaleaban y caían lentamente, plenos de temor, y se mantenían distantes de los seres humanos, batiendo las alas y cacareando estrepitosamente cada vez que vislumbraban a uno de ellos. Le pregunté a un compañero de viaje por la razón de tal extraño comportamiento. Al principio no me respondió, pero luego sonrió y replicó: «Imagina que te desollaran vivo, que te arrancaran los cabellos y te estrangularan aprisionado entre un par de rodillas. ¡No me gustaría verte entonces! ¡Y el mismo proceso cada año!». Entonces alcancé a comprender, en detalle, cómo en diversos puntos de Bohemia, despluman a los ánades de una forma tan celestial, suave y ligera cual pesado sueño mantenido entre las níveas almohadas de mi hotel praguense; sin embargo, los ánades no sólo proporcionan plumas sino su piel, su grasa, su carne, su estómago, su corazón y su sangriento hígado. Virtualmente, todo es comestible. "


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