Los negocios del señor Julio César (fragmento)Bertolt Brecht

Los negocios del señor Julio César (fragmento)

"C. eludió una respuesta directa. Admitió que Catilina era muy capaz de una cosa así ya que había perdido todo freno moral y estaba dispuesto a cualquier cosa pero que consideraba que los ciudadanos romanos que integraban sus grupos de choque nunca se prestarían a esa aventura.
No bien se fue Alejandro, C. pareció muy excitado. Caminó por el jardín por espacio de una hora, dando muestras de intranquilidad. Cuando llegó Fulvia a la hora del almuerzo, se mostró muy parco en la conversación. Yo traté de sonsacarla con discreción. Hace ya bastante tiempo habían concurrido a un banquete en el que varios catilinistas de los más destacados –cuyos nombres no quiso mencionar– habían discutido, después de copiosas libaciones, acerca del problema de los esclavos. Los señores habían expresado dudas acerca de la posibilidad de que el pueblo romano pudiera arreglárselas solo con el Senado. Las dificultades de siempre: los soldados, mandados por oficiales de la clase senatorial, recibirían doble paga y aplastarían cualquier intentona; la mitad del pueblo romano estaba integrada por inquilinos, tributarios y toda clase de deudores del Senado... Eso se advertía en todos los comicios; los propios esclavos defenderían a sus señores si el movimiento no les prometía nada, y por cada ciudadano romano había cinco esclavos. Por lo tanto, no había más remedio que atraer a los esclavos prometiéndoles por lo menos la libertad. Luego se vería, etc. ¿Pero los esclavos no eran acaso extranjeros? Sí, no eran ciudadanos mientras no se les concediera el derecho de ciudadanía, y los ciudadanos romanos lo eran mientras no se les quitara ese derecho y la peor forma de arrebatárselo era la muerte, por ejemplo la muerte en un levantamiento fracasado. "



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