Ruta Tannenbaum (fragmento)Miljenko Jergovic

Ruta Tannenbaum (fragmento)

"Ruta estaba en el umbral y lo observaba. Radoslav, al que ella llamaba todavía Lado dos meses después de haber aprendido por primera vez a pronunciar la erre, y lo hacía ya a la francesa como su madre, no era un hombre, sino dos. Cuando estaba en calzoncillos, o llevaba los pantalones campesinos de lana basta, típicos de Krajina, o el mono gris que se ponía las semanas libres para descargar leña y carbón en los sótanos de los edificios entre la plaza Iliki y la calle Palmotieva, Rado Lado era un gigante bonachón, que resoplaba alegremente, imitaba al amigo feo y gordo del Pequeño Vagabundo y cogía a Ruta en brazos y la lanzaba al aire, casi hasta el techo, mientras ella chillaba de placer y entusiasmo.
El otro Lado, el Lado terrible, estaba precisamente allí, tieso como un palo, todo él convertido en uniforme, la fría mirada gris que la asustaba, porque le parecía que Lado estaba enfadado con ella. Sin embargo, no se movió, sino que se imaginó los bigotes del hombre bajo su nariz y sacudió los hilos invisibles de su gorra invisible, solo que no tenía mucho éxito, y Ruta siempre sabía cuándo no le salía bien convertirse en alguien. En realidad, estaba triste porque la tía Amalija freía huevos, en vez de jugar a las señoritas con ella. "



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