Literatura y Estética (fragmento)José Carlos Mariátegui

Literatura y Estética (fragmento)

"A las generaciones post-bélicas, Europa le sirve para descubrir y entender a América. Tramonta, cada día más, esa literatura de “emigrados” que, en la crónica, representa Gómez Carrillo. El cosmopolitismo –que puede parecer a algunos un rasgo común de una y otra época literaria– nos conduce al autoctonismo. Además el cosmopolitismo de ahora es distinto del de ayer, también cosa de boulevard, emoción de París. Gómez Carrillo visitó Jerusalén y el Japón, sin abandonar sentimental ni literariamente su café parisiense. Con él viajaban siempre sus recuerdos literarios, sus clichés sentimentales. No nos dio nunca por esto una visión directa y profunda de las ciudades, de los pueblos. Amó y sintió a los paisajes, según su literatura. No descubrió jamás un tópico origen, un sentimiento inédito. Por esto, ignoró siempre a América. Su nomadismo intelectual prefería el último exotismo de moda en un París más Henri Bataille que Paul Bourget. Jerusalén la Tierra Santa, El Japón heroico y galante, Flores de penitencia son otras tantas estaciones del itinerario sentimental de un burgués parisiense de su tiempo. Tiempo de voluptuoso y crepuscular esnobismo que se enamoraba versátil lo mismo de Mata-Hari que de San Francisco. Anatole France, Gabriel D’Annunzio, diversos pero no contrarios, resumen su espíritu: culto galante de la “mujer fatal” sobre todas las mujeres, epicureísmo, humanismo y donjuanismo burgueses; helenismo de biblioteca y misticismo de menopausia; libídine fatigada y lujo industrial y rastacuero; La Falena y El martirio de San Sebastián. Una decadencia no es siquiera la exasperada y frenética de La noche de Charlotemburgo. Porque no es todavía la noche sino el crepúsculo. "


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