El vestido rosa (fragmento)César Aira

El vestido rosa (fragmento)

"Al amanecer, Roca se desperezaba de la misa, confeso y comulgado, y estaba por montar su árabe de patas blancas (por mera costumbre) cuando vio venir a Asís, a pie y sin ropa, con el sol a la espalda. Una mezcla de ganso y Cristo: la silueta irradiante del indio, al fin. Lo hizo sonreír. La tropa se torcía a carcajadas. Esto era lo definitivo, en materia de hacer reír. Lo aplaudían, y eso les daba más risa. Incluso los que no tenían idea de la broma que había sido esta vez la sentían en todo su efecto, no podían sustraerse a su inmensa comicidad.
Cuando vio a los oficiales lanzando los trompetazos de risa entre las barbas, quiso correr para algún lado, pero el Zorro en persona lo mandó acercarse. Mirándole el ombligo, cuando lo tuvo al alcance de la voz, le dictó una baja honoraria, ya que no tenía mayor sentido que volviera a ponerse el uniforme, y le donó diez leguas de tierra, en las colinillas, al este de donde estaba. Así solucionaba los pleitos, aun los inexistentes.
El gaucho que se había llevado sus prendas se llamaba Raúl Pacuma, y era un típico malvado inocente, que de todos modos nunca le hacía demasiado mal a nadie, porque lo interrumpía el jolgorio. Dejó la broma al desnudo como despedida, porque él también se marchaba; había desertado con unos amigos, con los que hizo toda la jornada rumbo al norte. Se sentían inmejorablemente. Habían escamoteado una carga entera de ginebra, y si alguien hubiera querido seguirlos no habría tenido que hacer más que ir de frasco en frasco. Pacuma contaba historias de su vida, siempre imaginarias; como todo bromista, tenía algo de inventor. Parecía demasiado joven, pero era apenas joven. La risa lo mantenía relajado. ¡Qué divertido era beber! El movimiento del caballo era un balanceo más del mundo. Empezaron a pernoctar a eso de las cuatro de la tarde. Asaron una ternerita que habían encontrado, e incluso eso les pareció un chiste fenomenal. Después se abrigaron en sus aperos, con toda la tropilla maneada alrededor, y un par de fuegos que pasaron de diurnos a nocturnos en una transición invisible. "



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