Paso del Tigre (fragmento)Rolo Díez

Paso del Tigre (fragmento)

"Miró el rostro de Luisa Belusci y pensó en su propio rostro, que era un campo de batalla. ¡Cómo no compartir la certeza, vibrante en los ojos azul pálido, de que la aparición de Simón tenía todo que ver con la aparición del nieto de Luisa Belusci! ¡Cómo ignorar la importancia de una gota de lluvia para el sediento y cómo no admitir la representación del mar en esa gota!
Después de trece años, otro de los niños robados a sus familiares por agentes represivos, aparecía. En términos variables pero siempre largos y en ocasiones diversas pero todavía escasas, el hecho se reiteraba. Resolverlo nunca era fácil, porque al niño en cuestión le haría falta una inmensa fortaleza, por el momento difícilmente encontrable, para enfrentar el resto de su vida.
La solución era obvia: devolver el secuestrado al seno de su auténtica familia. Justa, necesaria, ineludible... La solución era obvia pero no perfecta.
A veces la generosidad de los adultos mitigaba los desgarramientos del menor. Otras veces, el hijo de varios cuyos padres fueron asesinados, era disputado fieramente por sus abuelos y por quienes los criaron y quisieron como propios -quizá llenándolos de dones y de halagos como conjuro a una culpa debida-. En esos casos la intimidad desaparecía. Los medios creaban el "Caso X": familia verdadera contra "familia" adoptiva. Lo analizaban y discutían, interrogaban a los vecinos de ambas partes, averiguaban la opinión del respetable. Y en ese festival de la prensa y la televisión más amarillistas, se ofrecía al público una telenovela en vivo y en directo, con protagonistas que lloraban frente a cámara y mostraban los dientes para defender sus afectos. "



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