Los casos de Horace Rumpole, abogado (fragmento)John Mortimer

Los casos de Horace Rumpole, abogado (fragmento)

"Al final de la jornada acostumbraba a invitar a Albert a tomar algo en el Pommeroy. Nos llevábamos muy bien, así que cuando un abogado instructor llamaba con alguna agresión sexual especialmente peliaguda o con un caso desagradable de receptación de mercancía robada, en la primera persona en la que pensaba Albert era en el «señor Rumpole».
No tiene sentido escribir unas memorias si no se está preparado para ser del todo sincero, así que he de confesar que a lo largo de mi vida he estado enamorado en varias ocasiones.
Estoy seguro de que amé a la señorita Porter, la hija tímida y nerviosa, y al mismo tiempo joven y liberal, de Septimus Porter, mi tutor de Derecho Romano en Oxford. De hecho, íbamos a casarnos, pero el compromiso se rompió debido a la muerte prematura de la novia. Pienso en ella, y en el curso tan diferente que habría seguido mi vida familiar a menudo, pues la señorita Porter no era en absoluto una joven nacida para mandar ni para esperar a que la obedeciesen. Además, durante mi servicio con el personal de tierra de la Real Fuerza Aérea, sin duda quedé irremediablemente embelesado por los encantos de una valiente y bondadosa oficial de la Fuerza Aérea Auxiliar Femenina, de nombre Bobby O’Keefe, pero por desgracia yo no estaba a la altura de un tal Sam «Tres Dedos» Dogherty, que lucía orgullosamente en su pecho el distintivo de oficial piloto, algo que yo no aspiraba siquiera a ser. "



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