Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia (fragmento)Adolf Friedrich von Schack

Poesía y arte de los árabes en España y Sicilia (fragmento)

"Al lado de la poesía erudita tuvieron los españoles mahometanos, sin que en ello quepa la menor duda, una poesía popular. Aunque de ella no quedase resto alguno, su existencia estaría confirmada por el acorde testimonio de los escritores cristianos y musulmanes. Kazvini cuenta que en los alrededores de la ciudad de Silves no había nadie que no compusiese versos, y que, si se pedía al gañán que iba detrás del arado que los recitase, al punto los improvisaba sobre cualquier tema que se le diera. Populares, como éstos, debieron ser asimismo los versos a que se refiere el Arcipreste de Hita cuando habla de los cantares de danza que él mismo compuso para cantadoras judías y moriscas, y de los instrumentos que no convienen a los cantares de arábigo. Aun mucho más tarde, cuando la lengua escrita de los árabes hacía tiempo que había caído en desuso entre los infelices moriscos, les prohibió la Inquisición cantar versos arábigos, los cuales estaban, sin duda, en el dialecto del pueblo.
Se ha de considerar además que de las innumerables obras escritas de los árabes de España, sólo una mínima parte ha llegado hasta nuestros días. Primero en las devastadoras invasiones de los almorávides y almohades, y después en las de los cristianos, fueron destruidas las bibliotecas. Y por último, los libros mahometanos que en la Península quedaban fueron entregados a las llamas por el fanático furor de los vencedores. Sólo se salvaron de la gran destrucción algunos pocos, que por una feliz casualidad pudieron ocultarse, y los que de antemano habían sido enviados a África o a Oriente. Más cruel aún que con los documentos escritos de la literatura, debió de ser el destino, que lanzaba de su antigua mansión a aquel pueblo, y que le destruía como nación, con los cantos populares, los cuales, de acuerdo con su naturaleza, pasaban de boca en boca, y rarísima vez eran conservados por escrito. No debiera, pues, parecernos extraño si totalmente hubiesen desaparecido, sin dejar vestigio alguno. Con todo, no ha sido así, por dicha, porque muchos de ellos se conservan. "



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