Un filósofo perplejo (fragmento)Henry George

Un filósofo perplejo (fragmento)

"Pero ¿aparece en algún lado dentro del círculo en que nosotros podemos indagar el origen de las cosas que la voluntad pueda hacer algo sin la ayuda de la inteligencia? ¿No es siempre verdad, por lo menos hasta lo que podemos ver con claridad, que donde la volición sin inteligencia proporcionada parece haber logrado la realización de un fin es porque la inteligencia requerida ha sido suplida por otra voluntad? Así si un maquinista desea mover el tren hacia adelante o hacia atrás, de prisa o despacio, mediante un movimiento que responde directamente a su voluntad, su deseo se efectúa al mover la manivela. Puede no saber muy bien del mecanismo de la máquina que en respuesta a su deseo convierte calor en movimiento y hasta carece de la inteligencia necesaria para construirla.
Del mismo modo puede una señora llevar sus gemelos a la Ópera y dar vueltas a una ruedita cuando desee acercar los objetos a su vista, y puede que no sepa cuantos lentes hay en ellos, y menos su naturaleza, e ignora los principios más elementales que han servido para su construcción. Pero puede lograr a voluntad los resultados que requieren ese conocimiento porque otros lo poseen.
Así si extendemos la vista por el ancho campo en el que el progreso humano ha acercado la volición al resultado y disminuido el conocimiento e inteligencia por la voluntad para su uso, encontramos la razón de esto en el gran conocimiento e inteligencia mostrada en su adaptación. Si el capitán de barco de hoy, con la ayuda de un cuadrante, un almanaque náutico y una tabla de logaritmos puede determinar su posición en el inmenso océano es gracias a la gran inteligencia e infatigables estudios de otros; si chicas que sólo saben apretar una tecla, o poner una clavija en un hueco, pueden conversar a centenares de kilómetros de distancia, es a causa de los descubridores, inventores y constructores.
Si, pues, en el único campo en que podemos ver la creación en su origen encontramos que el engendrador es siempre una voluntad inteligente, consciente, y si encontramos que allí donde la voluntad emplea una adaptación no tiene el conocimiento o la inteligencia necesaria para originarlo, otra voluntad o voluntades con conocimiento más profundo e inteligencia más amplia lo han hecho, ¿cuál es, pues, la deducción razonable en las creaciones de mayor importancia, de las cuales no podemos ver el origen, y que trascienden el conocimiento e inteligencia de las criaturas que a través de las cuales pueden dar efecto a sus propias voluntades?
¿Qué son nuestros cuerpos sino un ajuste más perfecto que el que vemos en las máquinas? ¿Qué son nuestros ojos sino un más perfecto juego de lentes igual que en los gemelos? Si mi mano se cierra cuando quiero asir algo, sin conocimiento por mi parte de los movimientos correlativos que necesariamente deben intervenir; si cuando simplemente quiero mirar, los lentes de mis ojos están dirigidos y adaptados a la posición y distancia gracias a una delicada y compleja maquinaria; y si en la misma naturaleza animal y hasta en la vegetal puedo ver utilizaciones de conocimiento y adaptaciones de inteligencia que trascienden, no sólo las facultades de los que las emplean, sino hasta la más alta inteligencia humana, ¿debo inferir que estas utilizaciones y adaptaciones llegaron a formarse sin conocimiento ni inteligencia?, o ¿debo considerarlas como pruebas de un conocimiento más profundo y de una sabiduría más amplia que, por encontrarse la inteligencia y el conocimiento invariablemente asociados con la conciencia, deben pertenecer a una conciencia superior? "



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