Tránsito (fragmento)Rachel Cusk

Tránsito (fragmento)

"Fuera estaba tan oscuro que casi no podíamos ver la acera que teníamos delante. Había parado de llover, pero de las hojas caían gruesas gotas. En la oscuridad, la masa de pesados troncos que flanqueaban la carretera, con sus raíces serpenteantes, parecía tan impenetrable como un bosque. El moderador sacó su móvil y lo usó de linterna. Teníamos que caminar muy juntos para poder ver adónde íbamos. Nuestros brazos y nuestros hombros se tocaban. Noté que iba cayendo en la cuenta, que empezaba a entender, como si una pieza incomprensible hubiera encajado por fin. Cruzamos la calle hacia la luz que venía del hotel. Abrí la verja y el moderador me siguió por el patio de grava. Unos peldaños de piedra conducían a la puerta de entrada. Me detuve antes de subir. Le di las gracias por acompañarme, me giré y enfilé los escalones. Él me siguió; lo notaba detrás, una sombra negra que no se separaba de mí, como un halcón que me sobrevolara y se elevara. Cuando me volví otra vez, él dio dos pasos rápidos en mi dirección. Parecía estar cruzando un elemento insondable o una especie de abismo donde las cosas caían y se rompían ahí abajo, en la oscuridad, en lo más profundo. Su cuerpo alcanzó el mío; me empujó contra la puerta y me besó. Me metió su lengua cálida y gruesa en la boca y deslizó las manos dentro de mi abrigo. Su cuerpo duro y enjuto era más insistente que enérgico. Noté la ropa suave y cara que vestía y la piel caliente que había debajo. Apartó su cara de la mía durante un momento para hablar. "


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