El libro de Ana (fragmento)Carmen Boullosa

El libro de Ana (fragmento)

"Tenemos en las manos a tres Alejandras, y solo hemos presentado a dos. Sus nombres tienen ligera alteración de ortografía, son Aleksandra, Alexandra y Alexandra. Aleksandra es la desordenada, con su hermoso cabello, mal peinado ese día por excepción, por no haberse acicalado en su propia habitación. Está Alexandra, Sasha, la amiga de Aleksandra, amasia del cura Gapón, con el cabello tan severamente anudado en la base de la cabeza que es imposible saber si es poco o mucho, o de qué largo lo tiene. Y está Alexandra Kollontai, el cabello corto, el mechón muy esponjado. Las tres Alejandras están vestidas con la misma severa propiedad, con el vestido de cuello alto, cubriéndoles el cuello. La calidad de sus tres vestidos es muy distinta, basta que el corte se parezca, dadas las circunstancias.
Alexandra Kollontai tiene treinta y tres años, la edad de Cristo. La otra Alexandra, la bella Sasha (la amasia del Pope) y Aleksandra (la ayuda de cámara de Annie Karenina) tienen diecisiete. Pero aunque tengan la misma edad, parecería que no. A Sasha se la robó el Pope del orfanatorio cuando tenía trece años, se hizo mujer al lado de la fuerza de la naturaleza que es Gapón. Ha madurado del cuello a las rodillas, pero el resto de su persona no ha conseguido salir de sus trece.
A la Kollontai un puño de marchistas la llama «la maestra de marxismo». A la Aleksandra de Karenina, otro puño le dice «la hermana de Vladimir, el mensajero del Padre Gapón». A Sasha nadie la mienta, pero Gapón está por pensar en ella, agitando los puños.
La Kollontai (que hasta largas horas de la noche persuadió a comunistas a sumarse a la manifestación porque les sería propicio para su causa) marcha con su círculo de trabajadores bolcheviques. Aleksandra, en la primera línea —en la segunda va Gapón con sus lugartenientes—. En cuanto a Sasha, ella está en casa, por completo extranjera del momento solemne. No está rezando, como algunos aseguran. Este día quiere guisar remolachas, pero ¿cómo se cocinan las remolachas? Se las han dado de regalo a su marido. No tiene ni idea de qué hacer con ellas, ni a quién preguntar. Las ve con curiosidad, intentando descifrarles el secreto.
Así que, de las tres Alejandras, dos marchan, y una está pensando en un tema duro. La Kollontai dirá que «A partir de entonces todo sería distinto». Para Sasha no habría a partir de este día cambio alguno, seguiría lo de siempre, esperar a su marido (él llega a casa tan entrada la noche que la encuentra ya dormida, y no es raro el día en que salga antes de que ella haya abierto los ojos). Esperar, e intentar entender cosas que se le escapan. No tiene un pelo de tonta, porque la verdad es que la vida es algo inextricable, como bien dijo Perogrullo.
Para la otra Aleksandra —la hermana de Vladimir—, el cambio será total. "



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