Los desposeídos (fragmento)Thomas Kinsella

Los desposeídos (fragmento)

"Ahora el lago está desierto,
pero el agua es siempre limpia y transparente;
los cabos cubiertos de laurel,
los pequeños estuarios llenos de conchillas,
con deliciosos prados donde las olas
se escurren sobre masas de flores y de césped.

Era como un milagro, una carga bucólica, hace tiempo.
La intoxicación de una vida deslizándose
ante el cielo: la primavera, una llanura de flores;
racimos de uvas y castañas
formadas en lo más profundo del otoño; nuestras cálidas noches
transcurriendo a la luz de las estrellas.

Habíamos establecido la paz,
tras haber aprendido a practicar la virtud
sin aguardar recompensa — que debemos ser virtuosos
sin esperanza. (La Ley es justa; obsérvala,
mantenla, y traerá contento.)

Entonces, por la orilla, entre las tortugas
de ojos mansos y brillantes, con alondras
revoloteando a Su lado —tan livianas
que no doblarían una brizna de pasto
al posarse en ella— vino hacia nosotros
y levantó Su mano sin llaga:

Estas bellezas,
estas flores terrenales que crecen y se abren, ¿Qué son?
¡El espectáculo de vuestra humillación!

Si un hombre decide entrar al reino de la paz
no dejará de luchar hasta que falle,
y habiendo fallado estará aturdido,
y tras estar aturdido gobernará,
y tras haber gobernado descansará.

Nuestro sueño se agrió.
Despertamos, y empezamos a anhelar
la restitución de nuestra casa.
Una mañana, en un lento paroxismo de ira,
hallamos Su cadáver tendido en el umbral. "



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