Nuestro amigo común (fragmento)Charles Dickens

Nuestro amigo común (fragmento)

"He comprobado el cálculo a menudo, y creo que me pasé dos noches recuperándome en la taberna. Veamos. Sí. Estoy seguro de que fue mientras estaba allí echado en la cama cuando me vino la idea de convertir los peligros que había pasado en mi supuesta y misteriosa desaparición, y de probar así a Bella. El temor de vernos obligados a casarnos y perpetuar el destino que parecía haber recaído sobre las riquezas de mi padre (un destino que solo podía acarrear más males) impulsaba esa timidez moral que se remonta a la infancia que pasé en compañía de mi pobre hermana.
Hasta el día de hoy no puedo entender que la orilla del río donde reaparecí a la superficie fuera la opuesta a aquella en la que me tendieron la trampa, y ya nunca lo entenderé. Ni siquiera en este momento, mientras dejo el río a mi espalda y me dirijo a mi casa, no puedo concebir que sus aguas discurran entre ese lugar y yo, ni que el mar esté donde está. Pero eso no es aclarar las cosas; esto no es más que un salto al presente.
No podría haber hecho todo eso de no haber llevado una fortuna dentro de un cinturón impermeable. No era una gran fortuna, ¡poco más de cuarenta libras para el heredero de más de cien mil! Pero era bastante. Sin ellas habría tenido que revelar mi identidad. Sin ellas nunca habría podido ir a la Posada del Tesoro Público, ni alquilado las habitaciones de la señora Wilfer.
Viví en ese hotel unos doce días, antes de la noche en que vi el cadáver de Radfoot en comisaría. El inexpresable horror mental bajo el que actué, como una de las consecuencias del veneno, hace que el intervalo parezca mucho mayor, pero sé que no pudo serlo. Ese sufrimiento ha ido debilitándose desde entonces, y solo ha vuelto de manera esporádica, y espero estar ya libre de él; pero aún en la actualidad a veces tengo que pararme a pensar, esforzarme, y hacer una pausa, o soy incapaz de decir las palabras que pretendo decir. "



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