La barca de hielo (fragmento)Eduardo Mallea

La barca de hielo (fragmento)

"Sólo los días de lluvia salía a sentarse en el suelo, con la espalda apoyada en el vano de adobe, a la puerta de la vivienda. Oía sorprendido, como alucinado, el ruido del agua al azotar los campos inmensos y venir a danzar ante él su sorprendente monólogo pluvial: aquel discurso expresado en acuosos latigazos oblicuos interpretado como un discurso que pidiera ser entendido, que pidiera su elucidación, dotado como todos los ruidos de quién sabe qué terrible lenguaje secreto. El viejo permanecía allí horas, seducido por la lluvia, ensimismado en ella, atendiéndola como si de pronto, en su oído cerrado a todas las voces externas, fuera a suscitar fabulosas significaciones. Pensaba que acaso pudiera traerle la respuesta que cuarenta años había esperado en vano, la contestación a su monólogo. Y sólo cuando la lluvia cesaba, volvía el viejo a entrar en su vivienda, para seguir moviendo los labios en la elaboración sin fin de los motivos que lo encendían y lo exaltaban, apaciguándolo o enfureciéndolo.
Desde el día de su voluntaria reclusión, tan sólo había hablado el viejo a otro ser existente una vez o dos treinta años antes, al ver aparecer algún jinete y ser preguntado sobre tal o cual paraje. Pero luego, definida ya en él su voluntad, cada vez que se vio preguntado por algún personaje errabundo, se limitó a guardar silencio y encerrarse en su vivienda ante la estupefacción o la cólera del advenedizo.
Había estado enfermo una vez. Había sufrido fiebre alta y perdido el conocimiento. Había delirado. Quién sabe qué cosas había dicho. Quizás las mismas que decía cada día, sólo que tal vez entonces en una especie de monólogo subterráneo, comparable al dibujo de un cuerpo que se ve debajo de unas aguas, semisumergido y semináufrago. Luego se había curado. Había amanecido curado al sol que entraba en el cuarto con la forma de rectángulo de la puerta. Y se había hallado otra vez allí, con vida, vivo aún, en medio de todo lo que aquel cuarto encerraba para él. Tal vez hubiera preferido morir. "



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