Las voces bajas (fragmento)Manuel Rivas

Las voces bajas (fragmento)

"Frente a la cronología histórica de las lecciones escolares, su avance impertérrito de maquinaria pesada, en los relatos de las voces bajas se sucedían al albur los tiempos y los episodios. En apariencia. Como en el volar del murciélago. Como en una estampa cubista del Carnaval. Cerca de las ruinas del antiguo poblado indígena, y en las mejores tierras del valle de Elviña, expropiadas con intimidación, plantaron una potente industria de productos químicos, la Cross Fertiberia. Pronto enfermaron los árboles frutales y desaparecieron los pájaros que se posaban en ellos. La expedición romana por mar para dominar a los rebeldes ártabros, el primer ataque vikingo en la península del faro, la batalla de Elviña de 1808, la barbarie de 1936, todo era una sucesión de burradas que se enredaban en el tiempo. El gran peñasco donde tenía su puesto de mando y fue malherido sir John Moore tiene de nombre popular la peña de Goliacho. Ana Filgueiras investigó la raíz del nombre de cada rincón de Castro. Preguntó el porqué de Goliacho. Y un viejo le respondió con precisión bíblica: «Eso viene de cuando David venció a Goliacho». Ahora, en el presente alucinado, aparecía la fábrica contaminante. El viento extendía el polen, pero también la peste futurista. Nosotros creíamos en un optimismo del progreso. Al salir de la escuela, al mediodía, veíamos el avión de Madrid que iba a aterrizar muy cerca, en el aeropuerto de Alvedro, y saludábamos con entusiasmo, corriendo con los brazos alzados y saludadores, mientras gritábamos con la esperanza de ser oídos en las alturas: «¡Caramelos, caramelos!». Pero, por lo bajo, lo que algunos viejos nos decían: «Escarabajos. Eso es lo que os van a tirar. ¡Escarabajos!». En verano, bajábamos a veces a la playa de Santa Cristina, una alegre pandilla de niños y niñas cantando ¡El turista un millón novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve! y el viejo Pego, que cuidaba un menguado rebaño de ovejas deprimidas, murmuraba: «¡Ya llegará el invierno, ya!». "


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