El pan de los años mozos (fragmento)Heinrich Böll

El pan de los años mozos (fragmento)

"A Ulla tampoco le pasaría nada malo, ni su corazón quedaría herido, aunque las heridas afectaran a otras muchas cosas distintas del corazón. Hablaría, hablaría mucho, y yo sabía perfectamente lo que diría. De un modo que sería indiferente, tendría razón y querría tener razón, y adoptaría una actitud un poco triunfal, y yo he odiado siempre a las personas que tienen razón y que triunfan, cuando resulta que efectivamente tienen razón. Me sugerían siempre aquellas personas que estaban abonadas a un periódico, que leían por encima los titulares para ver si había algo sensacional, y luego se indignaban de un modo incorrecto, cuando, una mañana, el periódico no aparecía. Como en las pólizas de seguros, habrían tenido que leer el texto impreso en letra pequeña con la misma atención que los titulares.
Hasta que dejé de ver la puerta de la casa no volví a recordar lo que esperaba; estaba esperando a Hedwig. Ya no veía la puerta, porque me la tapaba un gran vehículo de color rojo oscuro, que yo conocía muy bien. En él había una inscripción en color crema: «Sanitarios Wickweber», y yo crucé la calle, porque tenía que volver a ver la puerta. Anduve lentamente, como si me encontrara debajo del agua, y suspiré como debe suspirar una persona que, a través de bosques de algas y colonias de moluscos, junto a los peces asombrados, asciende lentamente por una orilla empinada, como una montaña, y se asusta, porque ya no siente sobre su cabeza el peso de las columnas de agua, sino la ligereza de las columnas de aire, que soportamos con tanta tranquilidad. "



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