El mundo de los prodigios (fragmento)Robertson Davies

El mundo de los prodigios (fragmento)

"El rey Salomón y la reina de Saba se habrían dado con un canto en los dientes ante semejante festín, eso sí, a base de canapés. Cuando vi lo que nos sirvieron los camareros del hotel me sentí tan oprimido sólo de calcular cuánto iba a suponer el tercio del total de la cuenta que temí no poder probar bocado. Los demás comieron y bebieron hasta hartarse y prácticamente en cuanto pisaron la sala de la suite comenzaron a insinuar que Magnus debería continuar el relato que había comenzado en Sorgenfrei. Eso era precisamente lo que yo más deseaba, así que en cuanto quedó claro que tendría que pagar un elevado precio por oírlo, superé todos mis escrúpulos y me aseguré de que no me faltase de nada en mi parte alícuota del festín. El pase previo del Hommage estaba programado para la tarde del día siguiente a las tres en punto. —Excelente —dijo Magnus—, así por la mañana tendré tiempo para llevar a cabo el pequeño peregrinaje sentimental que tengo en mente. Ingestree, con la debida cortesía, dio muestras de interés y, con el debido tacto, hizo algún sondeo en torno a la naturaleza que pudiera tener ese peregrinaje. —Es un asunto relacionado con uno de los momentos decisivos de mi vida —dijo Magnus—. Me parece que no debiera uno descuidar la observancia de estos ritos. ¿Había tal vez alguna cosa, sugirió Ingestree, en que la BBC pudiera serle de alguna utilidad? —No, no, en modo alguno —dijo Magnus—. Sólo deseo poner unas flores al pie de un monumento. En cualquier caso, insistió Ingestree, Magnus sin duda permitiría que alguien del departamento de publicidad o de algún periódico tomase una fotografía de un instante tan emotivo como ése, ¿verdad? Más adelante podría ser de gran ayuda, cuando fuera preciso generar el debido entusiasmo por la película. Magnus se mostró evasivo. Preferiría, advirtió, que no se diera publicidad a un acto privado de gratitud y respeto, pero al mismo tiempo no tuvo reparos en admitir, entre amigos, que lo que tenía previsto hacer formaba parte del subtexto de la película, ya que era un acto estrechamente relacionado con su carrera, algo que hacía siempre que se encontraba en Londres. Había llegado a tal punto que resultaba evidente su deseo de dejarse engatusar e Ingestree procedió a engatusarlo con una mezcla de afecto y de respeto merecedora de mi admiración. Saltaba a la vista de qué modo no se había limitado Ingestree a sobrevivir sino que había prosperado en el desesperado mundo de la televisión. No pasó mucho tiempo hasta que cedió Magnus a sus avances, tal como sospecho que tenía intención de hacer desde el primer momento. —No se trata de algo ni mucho menos extraordinario. Sólo voy a depositar una rosas amarillas, espero que sea posible encontrar rosas amarillas, al pie del monumento en honor de Henry Irving que se encuentra detrás de la National Portrait Gallery. Lo conocerá usted, cómo no, es uno de los monumentos más conocidos de todo Londres. Irving, elegante, espléndido, con sus ropajes académicos, mira hacia Charing Cross Road. Prometí a Milady que lo haría tanto en su nombre como en el mío, caso de llegar a un punto en la vida en el cual pudiera permitirme tales gestos. Y como así ha sido, así lo haré. "


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