La música del viento (fragmento)Jordi Sierra i Fabra

La música del viento (fragmento)

"Eché a andar como cualquier turista, guiado por las torres del templo que se divisaban desde cualquier parte del centro de la ciudad.
Las piernas no se me doblaron hasta que me encontré fuera del alcance visual de la tienda. No estaba seguro de lo que había visto, pero sí de lo que había sentido. Si aquel «taller» era o parecía una cárcel… era algo que no estaba en condiciones de jurar.
Pero lo que flotaba allí, y las miradas de aquellos niños tanto como la forma en que trabajaban o las condiciones de ese trabajo…
Necesitaba pensar, caminar, y ya que no soplaba ni una pizca de aire fresco para, además, aliviarme el calor o la angustia, me dirigí al templo, atravesando las calles atiborradas de gentes y puestos de venta ambulante que lo rodeaban.
El templo de Meenakshi es uno de los más grandes y más especiales de toda la India, y no sólo por esa estatua de Kali cubierta de bolitas de manteca o por ese ceremonial nocturno en el que los monjes trasladan a Shiva para que pernocte con Parvati. Lo es por su entorno, su belleza interior y su gigantismo. Tiene cuatro puertas, cada una con un alto gopuram.
Los gopurams son torres piramidales de base rectangular que va estrechándose a medida que ganan altura.
Para un español, y en sentido estrictamente visual, dado su abigarramiento, es lo más parecido a una falla valenciana, especialmente si están recién restaurados o pintados. En cada piso hay escenas y estatuas características con los dioses de la amplia gama de divinidades hindúes. Hay gopurams de sesenta o setenta metros.
Los de las puertas del templo de Meenakshi son de los más altos.
Entré en el templo, en parte por el frescor interior, por la sensación de paz y recogimiento, por ser lo único capaz de permitirme un largo paseo sin agobios. No recordaba el camino pero de igual forma llegué frente a la estatua de Kali y el olor despertó mis recuerdos. El vendedor de bolitas de manteca era un hombre enteco, apenas piel y huesos, anciano. Algo que nunca he sabido es diferenciar las castas, aunque los brahmanes suelen ser más identificables al cuidar de los templos y evidenciar su poder por la forma de andar, moverse o hablar. "



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