El cielo ha vuelto (fragmento)Clara Sánchez

El cielo ha vuelto (fragmento)

"Y cuando pasé la mano por los cubiertos dentro del cajón, pensando en Jorge y en qué artimaña me inventaría para atraerlo de nuevo hacia Elías, sentí cómo algo afilado y extremadamente suave se me hundía en la carne y vi cómo los tenedores, cuchillos y cucharas iban cubriéndose de sangre. Los cogí con las manos, los solté en el fregadero y la pila se cubrió de rojo.
La carne del dedo me colgaba, y empezó a dolerme como si unos dientes estuvieran devorándome el hueso, sentía punzadas en toda la mano. Se me nubló la vista y casi me mareé, pero estaba sola y debía mantener la calma. Me enrollé un paño de cocina, fui corriendo hacia la maleta y busqué con la otra mano una toalla.
Sobre la repisa de la chimenea estaban las llaves del coche y el móvil de Elías. Era inútil tratar de buscarlo, estaba perdiendo mucha sangre y a saber por dónde andaría él. Elías caminaba muy deprisa, era muy delgado y el cuerpo le pesaba poco, y estaría ya en la otra punta de la playa. Aunque se hubiese parado para fumarse uno de sus cigarrillos de liar contemplando el mar, sentado en la arena, sería igualmente inalcanzable. La toalla iba empapándose dramáticamente. Tampoco me sentía capaz de conducir. Además, ¿hacia dónde? Era la primera vez que veníamos a la playa de Las Marinas y lo único que sabíamos era que más adelante había una almadraba.
Decidí salir de casa y del jardín y me dirigí hacia un ruido de niños. Se trataba de una piscina en el centro de unos bungalows. Los niños se tiraban como salvajes, y no me miraban. No había padres, estarían echando la siesta o en la playa. La toalla chorreaba. Crucé las instalaciones y volví a salir a la calle por si pasaba algún adulto, pero pasaban demasiado lejos. Me estaba mareando. "



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