El juez y el historiador (fragmento)Carlo Ginzburg

El juez y el historiador (fragmento)

"Pero el relato de Marino, así como el de Antonia Bistolfi, que son coincidentes, es completamente inverosímil; y no sólo porque el presunto oxigenado del cabello de Bompressi se les pasara por alto tanto a sus amigos de Massa como al comisario de policía Costantino (dibattim., pp. 1284, 1293, 1302, 1357, etcétera). El hecho es que el comprador del paraguas y el tiroteador eran (como resultó claramente de las descripciones de los testigos oculares) dos personas distintas; su diferente identidad fue reconocida por la policía, hasta el punto de que se elaboraron dos retratos robot distintos (para ser más exactos, una foto robot y un retrato robot); el detalle del cabello oxigenado se refería al comprador del paraguas, no al tiroteador; pero el día 13 de mayo al mediodía Bompressi (que, además de ser mucho más alto que el desconocido comprador del paraguas, habla a la manera de Massa, y no italiano con acento extranjero) no podía comprar un paraguas en Milán porque estaba en una reunión con Sofri en Pisa.
Como se ha visto, la versión de Marino del homicidio de Calabresi, contiene muchísimos detalles inverosímiles o inaceptables. La equivocación sobre el color del coche ¿puede ciertamente ser definida como un "pequeño error", como afirmó el juez instructor Lombardi? Pero cuando llegamos al choque con el coche de Musicco, al tiroteador que sale del coche para esperar bajo el domicilio de Calabresi, al cabello rubio (natural o artificial) del conductor o conductora del 125 azul, ya no podemos seguir hablando de errores grandes o pequeños. Hemos de concluir que Marino, muy probablemente, miente en lo que al homicidio de Calabresi se refiere.
Ignoro qué impulsó a Marino a mentir. Pero las motivaciones psicológicas de sus mentiras me parecen, en este caso, completamente irrelevantes. Sé muy bien que hay escritos de acusación, escritos de la defensa y sentencias de todo tipo y nivel desbordantes de argumentos psicológicos, generalmente de baja estofa. Pero este tipo de psicología (que por fin se avergüenzan de utilizar los historiadores) debería ser erradicada de las salas de los tribunales. Dicha psicología alimenta argumentaciones incontrovertibles que permiten afirmar todo y lo contrario de todo. "



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