Sentido y forma de las novelas ejemplares (fragmento)Joaquín Casalduero Martí

Sentido y forma de las novelas ejemplares (fragmento)

"Cervantes pinta, en la novela que estamos estudiando, de manera deliciosa, al Amor mirándose en las armas de Marte y jugando con ellas. Está Ricaredo con todas sus armas, en Palacio, rodeado de las damas de la corte; se entabla un diálogo en el cual resalta el valor pintoresco de lo social: “Estas y otras honestas razones pasó Ricaredo con Isabela, y con las damas, entre las cuales había una doncella de pequeña edad, la cual no hizo sino mirar a Ricaredo mientras allí estuvo; le alzaba las escarcelas por ver qué traía debajo de ellas; le tentaba la espada, y con simplicidad de niña quería que las armas le sirviesen de espejo, llegándose a mirar de muy cerca en ellas; y cuando se hubo ido, volviéndose a las damas, dijo: Ahora, señoras, yo imagino que debe de ser cosa hermosísima la guerra, pues aun entre mujeres parecen bien los hombres armados”. Esa niña, que debemos imaginárnosla vestida como una Infantita de Velázquez, es una forma encantadora de Amor barroco y juguetón. El asunto que está tratando Cervantes es evidente, tanto más cuanto que ha comparado la bizarría de Ricaredo a la de un Marte armado con un rostro de Venus, y quizá no sería exagerado afirmar que el novelista estaba pensando en alguna pintura, pues también es frecuente la inspiración de los poetas en las artes plásticas. Una vez dicho esto, no holgará llamar la atención sobre el encanto familiar de la escena, lo mismo que acontece con la manera de tratar ciertos temas religiosos de la época; porque si de un lado hay una vitalización de los temas antiguos, de otro nos presentan los sentimientos modernos con un revestimiento antiguo. En el siglo XVIII la revitalización de temas antiguos tiene ya un mero carácter ornamental y en ellos a veces es tan fuerte la corriente subterránea de anualidad que apenas son otra cosa que el ligero velo que cubre a la Revolución. El siglo XIX no pudo revitalizar la antigüedad; en cambio, se atrevió a llamar a un cuerpo de mujer desnudo, sencillamente, sin necesidad de cubrirlo con el nombre de Venus, y a pintar a unos padres con su hijo sin realzar lo modesto del asunto con el nombre de Sagrada Familia. "


El Poder de la Palabra
epdlp.com