A tientas y a ciegas (fragmento)Marta Portal

A tientas y a ciegas (fragmento)

"La vuelta a la ciudad será más rápida; ha consultado el reloj para comprobarlo; el regreso le llevará menos tiempo. El pie pisará el acelerador con insistencia. Sus manos en el volante serán más firmes y su imaginación sólo le dictará un proyecto: ¡Sara! Y, está seguro, sus ideas no serán deshilvanadas ni fluctuantes; al regreso sus pensamientos tendrán una forma y figura concretas: ¡Sara!
Sara, terminadas las clases, saldrá presurosa. Cuando en el patio está reunida con un grupo de compañeros, siempre es la primera que se despide. Siempre se la ve caminar con prisa dirigiéndose a su "600".
Su pequeño "600". ¡Tan vigilado por él! Tan oteado en los primeros tiempos desde el ventanal de la Sala de Profesores.
Conocía sus movimientos a la perfección. Podía cerrar los ojos y verla. La veía sacar el llavero y apoyar los libros en su cadera, su bolso colgando de un brazo, y luego, con la mano libre, introducir la llave en la ranura de la cerradura. Sara —se ríe— casi siempre se equivocaba —¡y se equivoca!—, trataba de introducir en la puerta la llave del contacto, y luego, al comprobar que ésta no abría, buscaba con sus dedos la otra, haciendo un gesto de extrañeza. Una vez abierta la puerta, tiraba los libros, los lanzaba, y el bolso al otro asiento, y sentándose ella al volante, cerraba de un fuerte portazo.
Recuerda la primera vez que la vio.
Ella entraba en Secretaría. Le impresionó su mirada. Sus ojos claros, entre verdes y castaños; pero no fue el color de sus ojos, fue... la voracidad, la decisión que vio en ellos lo que le chocó enormemente.
La dejó pasar, y ella cruzó el umbral de Secretaría con aire de reina. No era una pose estudiada, no. Era algo impremeditado, un prolongado estudio ante el espejo no hubiera conseguido dar la naturalidad regia que adquiría su caminar, ni el leve y casi imperceptible aire arrogante con que despegaba su cabeza. "



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