La trampa (fragmento)Paulino Masip

La trampa (fragmento)

"Don Fermín continuaba sentado en la butaca donde lo dejamos al principio de este relato y sumido en las mismas perplejidades. ¿Iría o no iría a ver a Jerónima? No, el problema está mal planteado. ¿Iría o no iría a que Jerónima lo viera? Porque si la visión puede ser unilateral, de él a ella, don Fermín arriesgaría sin vacilar el pellejo; pero si hasta ahora lo había rechazado por viejo ¿para qué proporcionarle argumentos irrefutables con su actual deleznable apariencia?
Pero en ese momento miró el reloj que tenía sobre la mesilla de noche y vio que eran las seis y veinticuatro minutos. Pegó un grito «¡Dios mío qué tarde es!» y quiso pegar un salto, pero tuvo que conformarse con llegar a la estación bípeda en tres sacudidas o estirones crujientes que correspondieron a la columna vertebral, el coxis y las rodillas. Pero una vez que se vio en pie pudo imprimirse o imprimir a su ayuda de cámara un ritmo tal que tres cuartos de hora más tarde, compuesto, recompuesto, acicalado, pulsaba el timbre que, si las intenciones sirvieran de algo, resonaría en el corazón de Jerónima y ¡ay! sólo, y a mucho tirar, resonaba en sus oídos. "



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