Aventuras de un niño irlandés (fragmento)Jules Verne

Aventuras de un niño irlandés (fragmento)

"Lo que parecía más inverosímil es que el frío no perdía nada de su tenacidad, aunque la nieve no cesaba de caer en abundancia.
Es verdad que no caía en pequeños copos, sino que era en verdad un chaparrón de hielo, protegido por los remolinos de la borrasca. De aquí una completa poda de los arbustos y de los árboles de hojas perennes.
En las riberas del Cashen se formaron montones de hielo, que alcanzaron proporciones enormes, y podía preguntarse si las avenidas no producirían nuevos siniestros cuando aquella masa se fundiese con los primeros calores de la primavera. En ese caso ¿cómo podrían Martin y sus hijos preservar los edificios si el río se desbordaba hasta la granja?
Fuese lo que fuese, ellos tenían al presente otros cuidados; precauciones para el sostenimiento del ganado. En efecto, el huracán arrancó los techos de los establos, y hubo que repararlos con urgencia. El resto los carneros, vacas y caballos quedó sin abrigo, expuestos a los rigores del tiempo durante varios días, y algunos de aquellos animales perecieron de frío. Se tuvo que trabajar para rehacer los tejados, bien o mal, y en lo fuerte de la tormenta. Preciso era sacrificar la parte anterior de los establos, del lado del camino, y despojarlos de sus techos a fin de cubrir otra porción.
No fue más afortunada la casa que la familia MacCarthy habitaba.
Una noche se hundió el piso alto, y Sim, que lo ocupaba, tuvo que abandonar el granero para instalarse en la sala del piso bajo. Y entonces el cielo raso amenazaba hundirse a su vez, y fue preciso colocar tablones a fin de sostenerlo. Hasta tal punto que el peso de la nieve fatigaba las vigas. "



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