Humano enigma (fragmento)Pío Baroja

Humano enigma (fragmento)

"El conde de España se mostró muy cruel en Cataluña en 1827 y 1828 con los agraviados — dijo Farguell—, y muchos de aquellos jefes realistas están en el ejército de don Carlos, como el Ros de Eroles, el Pep del Oli, el Llarch de Copons y otros. El conde de España mandó también fusilar a otro jefe realista catalán, el Jep deis Estanys, que era muy conocido aquí. José Bosoms, alias el Jep deis Estanys, natural de Valcebre, medio guerrillero, medio bandido, muy turbulento y muy bárbaro, había dado mucho que hablar en su tiempo en la comarca. Casi todos los cabecillas carlistas de la montaña catalana eran allí muy conocidos, sobre todo Montaner y el Muchacho, naturales del mismo Berga. Rotten, el general suizo, liberal exaltado, había dejado recuerdos duros en el país; él había mandado fusilar una porción de curas y frailes de Manresa e incendiado San Lorenzo de Morunys o de Piteus. Había estado en Berga y perseguido a los absolutistas con mucha energía.
En Berga y en toda la región conocían a los absolutistas y a los liberales, a Mina, a Torrijos, a Rotten y a Miláns del Bosch, que habían peleado con energía contra los absolutistas de Misas, Romagosa y el Trapense desde el año 21 al 23.
También iba alguna vez a la casa de Mestres un cirujano, el cirujano Ferrer, a quien Max se había presentado con una carta de Aviraneta. Ferrer era hombre joven, y afirmó que los carlistas catalanes se habían engañado con el conde de España. El conde de España se manifestaba muy duro y muy rígido; pero a él no le extrañaría nada que el mejor día se pasase al bando cristino. Creía lo mismo del jefe Segarra. No le merecían confianza ninguno de los dos.
Hugo pudo notar que todos los amigos de la casa eran enemigos del conde de España y partidarios de la Junta de Berga, menos Mestres. Mestres legitimaba al conde y daba a entender que no podía hacer otra cosa más que lo que hacía.
Mestres tenía relaciones comerciales con el intendente Labandero y, por lo tanto, con el conde, relaciones naturalmente llevadas con mucha prudencia, pues Mestres sabía que, en determinadas circunstancias, para el conde de España no había propiedad ni nada que no pudiera estar a su alcance. "



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