El último refugio (fragmento)Tracy Chevalier

El último refugio (fragmento)

"No era un hombre especialmente apuesto; tenía unos rasgos insulsos y los ojos pequeños y muy juntos, pero iba afeitado, algo que Honor prefería a la barba que bordeaba la mandíbula de la mayoría de los cuáqueros. Lo que lo hacía más atractivo era que él se sentía atraído por ella. El interés de otro puede resultar un poderoso estímulo. Honor sentía su mirada clavada en ella casi como una presión física.
En la fiesta en casa de los Haymaker, Honor se alegró de poder entretenerse con una tarea conocida y tranquilizadora como la costura, si bien mientras trabajaba sabía que Jack Haymaker llegaría al final de la jornada para cenar con las mujeres. A pesar de que tenía suficiente destreza para que la creciente tensión no alterase sus puntadas, tras unas cuantas horas empezaron a dolerle las muñecas y la espalda y se le quedaron los hombros rígidos. Eso, unido al intenso calor, al que aún no se había acostumbrado, le causó dolor de cabeza. Al aparecer Jack con los demás hombres, apenas pudo verlo por los destellos palpitantes que tenía ante los ojos y el dolor en las sienes.
Cuando el porche y el salón empezaron a llenarse de gente Honor se dirigió discretamente a la cocina, salió por la puerta trasera y fue a trompicones hasta el pozo que había en el centro del corral. Subió el cubo, se apoyó sobre la pared curvada de piedra y bebió de un tazón de hojalata que estaba allí para tal propósito. Después respiró hondo y levantó la mirada hacia el cielo oscurecido, salpicado por unas cuantas estrellas. Hacía calor y reinaba el silencio; las luciérnagas parpadeaban en el corral. Honor observó su titilar, asombrada de que los insectos pudieran iluminarse por dentro. "



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