La familia de Montorio (fragmento)Charles Robert Maturin

La familia de Montorio (fragmento)

"Cuando preguntamos cómo se llamaba este hombre extraordinario, nos enteramos de que era el que se había ido de nuestro pueblo. Y ahora perdonadme, signor, pero ningún ser humano se ha parecido nunca tanto a ese individuo como vos ahora: tenéis la misma mirada extraviada y oscura, con esa contracción de la frente y esas mejillas hundidas. Yo lo vi la mañana antes de que se fuera. Se hallaba enfrascado, trazando una raya en una capa de hojas marchitas, sobre la que estaba inclinado. Y vos, inclinado como estáis sobre ese papel, dibujando rayas, sois su mismo retrato. Decidme, signor, por el amor del cielo, ¿qué es lo que os abruma? Es algo que no tiene que ver con vuestro encierro, lo sé; cuando os hablo de él os mostráis tranquilo y resignado, y escucháis lo que digo con la mayor serenidad; pero si os menciono la noche, o la soledad, o al confesor, vuestro semblante cambia de tal modo que apenas lo reconozco».
Puedes imaginar la angustia que esto me produjo. La simpatía que me inspiraba el desventurado protagonista de esa historia me hizo comprender qué debía esperar de una revelación similar. Le pedí que callase; pero, cuando salió de la habitación, murmuró algo sobre el padre Schemoli. ¿Acaso llevo escrita en la frente la persecución de que soy objeto? ¿Pueden los criados leer que me instigan a que cometa un homicidio? Si es así; casi sería mejor que lo cometiera; de ese modo se acabarían los recelos, y el «miedo que atormenta».
Sus visitas son continuas, y su persecución se vuelve más insistente y agobiante. Ahora habla claramente del asunto; propone los medios y, sin abandonar su lenguaje y su halo de misterio, los expone con una desenvoltura que me hiela la sangre. "



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