Antonio Wilding (fragmento)Rafael Sabatini

Antonio Wilding (fragmento)

"En cuanto a la presencia de sir Rolando en la vanguardia de la partida, quedará explicada diciendo que el elegante londinense no solo había logrado con sus protestas convencer al coronel Luttrell de su lealtad y de su devoción hacia el rey Jacobo, sino que había llegado a atreverse a pedir que se le permitiese dar pruebas de aquella misma lealtad conduciendo a los soldados a la captura de los que se habían confesado traidores: el señor Wilding y el señor Trenchard. Había asegurado, además, al coronel Luttrell que, por su conocimiento de sus costumbres, se hallaba en estado de prestar un buen servicio al rey Jacobo en aquel asunto. Y, en efecto, sus palabras dejaban traslucir la fiera sinceridad de sus propósitos. Como hombre perspicaz, Luttrell advirtió el odio intenso que revelaba la voz de sir Rolando y comprendió que si Wilding había de ser capturado, nadie como un enemigo para lograrlo. Así, pues, a pesar de la repugnancia que manifestó Albemarle, el coronel se empeñó en confiarle aquella misión. Y nunca salió un perro de presa puesto sobre la pista más dispuesto a coger y destrozar a su víctima que sir Rolando a coger y destrozar al hombre que estorbaba la realización de sus ambiciosos proyectos respecto de Rosa. Mientras Rosa no hubiese enviudado, no podía tener sir Rolando la menor esperanza. No es, pues, de extrañar que acometiese con el mayor entusiasmo la empresa de dejarla viuda.
Cuando la partida de perseguidores se hubo perdido de vista tras de un recodo del blanco camino, Trenchard, volvió al lado de Wilding, para decirle lo que había visto y pedirle la solución del problema planteado por la presencia de sir Rolando a la cabeza de aquélla. Pero Wilding pensaba poco en Blake y menos en las circunstancias que podían haberle convertido en jefe de aquel destacamento. "



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