Conversaciones con… (fragmento)S.J. Perelman

Conversaciones con… (fragmento)

"Por un instante, consideré reivindicar mi profesión con un gesto llamativo y estamparle un directo a su mandíbula, pero entonces pensé que él también podría reivindicar la suya con un directo a la mía, así que lo dejé correr. Con todo, al recordar ese episodio más tarde, me pregunté si el testimonio de la dama, pese a su extremada magnanimidad, acaso podía acarrear consecuencias aciagas. A lo largo de los años, los editores han aprendido a aceptar la desconfianza, el rencor y la perversidad de los autores; de hecho, sobre ello se cimenta su propia existencia. Si de repente a los escritores les diera por agasajar a los mecenas como si fueran perritos falderos y cantar sus virtudes a los cuatro vientos, su amour-propre se extinguiría de un día para otro, generaciones de ejecutivos adiestrados para postrarse y humillarse quedarían obsoletos y la estructura entera del negocio acabaría por desintegrarse. "


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