Trabajos de amor ensangrentados (fragmento)Edmund Crispin

Trabajos de amor ensangrentados (fragmento)

"La aldea de Ravensward nunca había crecido lo suficiente como para que su población requiriera una iglesia propia. Era un amable conjunto de pequeñas casas, y pocas de ellas habían sido construidas después de 1800. En su centro había una pequeña plaza triangular, y un arroyo minúsculo, ahora reducido a un regatillo, que discurría bajo un puente estrecho y encorvado. Algunos muchachos alegres y mugrientos se apostaban allí para pescar —haciendo gala de un envidiable optimismo— tras salir del colegio. Aparte de ellos, no parecía haber nadie en el pueblo.
The Beacon se encontraba, puerta con puerta, junto a una pequeña tienda que vendía jabones, y cordelería, y caramelos de frutas, y horquillas para el pelo, y sobres de cartas. El edificio donde estaba el pub tenía un techo a dos aguas muy empinado y varias chimeneas muy altas, y las vigas de madera a la vista, con la fachada formando un bonito dibujo en blanco y negro. Contaba con un salón con barra, pero era obvio que no se utilizaba mucho. El bar era de techo bajo, oscuro y fresco, flanqueado de unos viejos bancos de madera, bien cepillados. Colgadas encima de la barra había hileras de picheles de peltre abollados. Afortunadamente no se veían por ninguna parte carteles con frasecitas ingeniosas y, aparte del propietario, no había nadie en el lugar.
El señor Beresford resultó ser un hombre de mediana edad, de gesto adusto, con la cara encarnada como una manzana lustrosa. Recibió de buena gana a Daphne y esta le presentó formalmente a Fen; el anonimato sencillamente no se concebía en The Beacon. Fen pidió unas pintas de amarga para el señor Beresford y para él, y media pinta para Daphne. "



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