Chesil Beach (fragmento)Ian McEwan

Chesil Beach (fragmento)

"Lionel pareció comprender el rumbo del silencio de su hijo. Le dijo que había sido maravilloso con su madre, siempre amable y servicial, y que aquella conversación no cambiaba nada. Lo único que hacía era dejar constancia de que Edward ya era lo bastante mayor para conocer los hechos. En aquel momento, las gemelas salieron corriendo al jardín, en busca de su hermano, y Lionel sólo tuvo tiempo de repetir: «Lo que te he dicho no cambia absolutamente nada», antes de que las niñas llegaran ruidosamente a donde ellos estaban y empujaran a Edward hacia la casa para que les diera su opinión sobre algo que habían hecho.
Pero por entonces muchas cosas estaban cambiando para él. Estaba en la escuela secundaria de Henley y empezaba a oír a diversos profesores que él podría ser «universitario». Su amigo Simon, de Northend, y todos los demás chicos del pueblo con los que andaba, iban a la escuela politécnica y pronto se marcharían a aprender un oficio o a trabajar en una granja antes de que los llamaran para el servicio militar. Edward confiaba en que su futuro sería diferente. Ya había cierta coacción en el aire cuando estaba con sus amigos, tanto por parte de él como de ellos. Al acumularse los deberes —no obstante su afabilidad, Lionel era un tirano en esta cuestión—, Edward ya no vagaba por el bosque después de clase con los amigos, construyendo campamentos o trampas y provocando a los guardabosques en las fincas de Wormsley o Stonor. Una pequeña localidad como Henley tenía sus pretensiones urbanas y Edward estaba aprendiendo a ocultar el hecho de que conocía los nombres de las mariposas, los pájaros y las flores silvestres que crecían en la tierra de la familia Fane, en el valle recoleto debajo de su casa: la campanilla, la endivia, la escabiosa, las diez variedades de orquídeas, el eléboro y la rara campanilla de invierno. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com