La chica del cumpleaños (fragmento)Haruki Murakami

La chica del cumpleaños (fragmento)

"El anciano permaneció unos instantes mirándola fijamente, sin decir palabra. Seguía con las manos posadas sobre el escritorio. Junto a ellas se amontonaban gruesas carpetas similares a libros de cuentas. También había objetos para escribir, un calendario y una lámpara con la pantalla de color verde. Aquel par de pequeñas manos parecía formar parte del mobiliario. La lluvia seguía azotando los cristales de la ventana y, más allá, se veían borrosas las luces de la Torre de Tokio.
[...]
De repente, el anciano clavó la vista en un punto del espacio. Las arrugas de la frente se hicieron aún más profundas. Como si los pliegues del cerebro estuviesen concentrados en una idea. Parecía estar mirando algo —una diminuta pluma invisible a nuestros ojos, por ejemplo— que flotara en el aire. Luego extendió los brazos, se alzó un poco del asiento y entrechocó las palmas de las manos con energía. Sonó un chasquido seco. Después se sentó. Se palpó suavemente las arrugas de la frente con las yemas de los dedos y esbozó una plácida sonrisa. "



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