Velando en la noche (fragmento)A. J. Cronin

Velando en la noche (fragmento)

"Anne no reveló nunca a nadie lo sucedido en aquella entrevista nocturna.
El realismo era la principal característica de la directora East. Aunque no se dejara engañar respecto a lo que había ocurrido en realidad en casa del señor Bowley (a pesar de que tuvo buen cuidado en disimularlo, su sagacidad le decía que eran sinceras las protestas de inocencia de Anne), nada hizo variar su decisión. No quería un escándalo público, y la señora Bowley estaba resuelta a armarlo, a menos que Anne fuera expulsada del hospital. No había, pues, más que una solución: Anne tenía que marcharse.
Antes de comunicarle la sentencia, la señorita East pronunció ante Anne una venenosa disertación sobre la necedad que suponía confiar en la honradez de ningún hombre, hizo unas cuantas observaciones acerca de la falaz costumbre de las enfermeras de robarles el marido a otras mujeres, y por último, amortiguó la dureza del golpe final diciendo a Anne que si prometía guardar el secreto de aquel asunto, se le permitiría presentar la renuncia a su puesto, en vez de tener que salir de allí con el estigma del despido.
Era inútil discutir. Anne comprendió que no tenía más remedio que someterse. A la mañana siguiente, por todo el hospital se extendió la asombrosa noticia de que la enfermera Lee renunciaba a su empleo y abandonaría el Hepperton al cabo de un mes.
Inmediatamente, Anne se vio acosada a preguntas por todas sus compañeras. Pero no dijo ni una palabra de lo ocurrido. Ni siquiera pudo confiarse a Nora ni a Glennie. Una nube se abatió sobre aquel terceto de excelentes amigas: se dio por supuesto que Anne se marchaba por motivos de familia; pero esto no satisfizo a sus dos compañeras de dormitorio.
Anne siguió haciendo su vida normal, pero, interiormente, estaba trastornada y abatida por aquella nueva desgracia que, sin culpa por su parte, venía a interrumpir por segunda vez su carrera.
Después del suceso, pasó toda una semana sin ver al doctor Prescott. Una vez se cruzó éste con ella en un pasillo, pero pasó por su lado como si no existiera. Mas, al miércoles siguiente, Anne tuvo que ir de servicio al quirófano y, después de la operación, llegó inevitablemente el momento que ella tanto temía. "



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