El burgués (fragmento)Werner Sombart

El burgués (fragmento)

"El cálculo se complica de modo incesante, aumentando su dificultad en proporción directa a su perfección y a su campo de aplicación.
Finalmente, en tanto no se efectúa esa división de funciones de que hablábamos, la actividad del empresario moderno se va volviendo más polifacética a medida que se ensancha la empresa integrada por las numerosas ramas de la vida económica.
Pero lo decididamente nuevo en la actividad del hombre económico moderno es la transformación experimentada en su extensión. Todas las fronteras naturales que se oponían antaño a la expansión de esta actividad han desaparecido, el trabajo no tiene ya como meta la satisfacción de las necesidades del hombre ni la producción de una cantidad determinada de bienes, y el esfuerzo suministrado por el empresario capitalista de nuestros días se ha hecho «desmesurado», «ilimitado». Lo cual significa que el gasto de energía del hombre económico moderno ha alcanzado, tanto extensiva como intensivamente, el límite de las posibilidades humanas. Todos y cada uno de los momentos del día, del año, de la vida, se consagran al trabajo. Y durante este tiempo permanecen todas las fuerzas en tensión extrema. Todo el mundo tiene ante sus ojos la imagen de estos hombres que despliegan una actividad rayana en la locura. Característica común a todos ellos, sean empresarios u obreros, es el estar expuestos a sucumbir a la fatiga en cualquier momento. Siempre agitados y en tensión. ¡Rápido, rápido!, es la consigna de nuestro tiempo, caracterizado, como sabemos, por la frenética marcha hacia adelante y la agitación continua.
Y nadie ignora que este exceso de actividad en los negocios destruye el cuerpo y corrompe el alma. Todos los valores humanos son sacrificados al Moloch del trabajo, todas las aspiraciones del espíritu y del corazón, a un único interés: el del negocio. Es de nuevo Kellermann quien nos describe este hecho al final de su obra El Túnel, cuando, caracterizando a su héroe, que había sido un hombre de energía desbordante, dice las siguientes palabras: «Siendo como era creador del túnel, había terminado por convertirse en su esclavo. Su cerebro no conocía otra asociación de ideas que las máquinas, modelos de coches, estaciones, aparatos, números, metros cúbicos y caballos de fuerza. Casi todos los sentimientos humanos se habían atrofiado en él. Sólo tenía un amigo: Lloyd. Juntos pasaban muchas tardes, sentados en sus sillones y sin pronunciar palabra». "



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