Una taza de café (fragmento)Ivan Cankar

Una taza de café (fragmento)

"Perdonable es un pecado que puede ser descrito de forma oral y, por ende, expiado. Pero lo realmente oneroso, la cruz más pesada, es la del pecado que permanece contigo, en tu corazón, indescifrable, amorfo. Esa clase de pecado que te confiesas a ti mismo ante el miedo a la muerte o una noche en la que las sábanas de tu lecho semejan bastiones montañosos apilados sobre tu ser.
Hace quince años volvía al hogar y permanecí tres semanas. Durante todo este tiempo permanecí triste, cansado y descontento. La morada de mi madre me parecía un nicho de vacuidad, y pensé que todos nosotros estamos condenados a no ser más que sombras repulsivas y húmedas.
Las primeras noches traté de conciliar el sueño en una gran habitación y cuando me despertaba en medio de la noche veía a mi madre sentada a la mesa. Parecía inmóvil, apoyaba su cabeza sobre los nudillos y su rostro brillaba en la oscuridad. Mientras escuchaba, no daba la impresión de ser el sonido propio de la respiración de una persona durmiente, sino una especie de débil llanto. Me tapaba con la manta, pero aun así no dejaba de escuchar aquel sollozo.
Me mudé al ático, presa de ese lúgubre sentido del humor que me atenazaba, y comencé a escribir mis primeras historias de amor. Concentraba mis pensamientos en torno a bellas escenas -parques, bosques, arroyos, pastos.
Un día sentí la imperiosa necesidad de degustar una buena taza de café negro. No soy consciente del porqué tuve esa idea rondando mi mente. Simplemente quería beber café negro. Tal vez porque yo sabía que ni siquiera era posible encontrar una simple rebanada de pan en la casa y menos aún algo de café. A veces las personas somos despiadadas, crueles. "



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