La bomba atómica (fragmento)Halldor Laxness

La bomba atómica (fragmento)

"El señor siguió adelante con los problemas de la nación y otras naciones en la conciencia, y por tanto, estaba siempre ausente, aunque estuviera presente, un extraño en la mesa familiar..., ¿o es que estaba simplemente aburrido? Se marchó al acabar de comer. Luzmundo, a quien había bautizado así por ser el hijo de toda esa oscuridad que hay en el mundo, había salido por ahí con sus amigos. Carnero dorado se había marchado a gritar a la gente en la calle con sus primos, los niños del primer ministro, o quizá a divertirse en mirar por las cerraduras durante la hora antes de irse a la cama. Y la niña Frutasangre, contoneándose en silencio a través de las puertas como una trucha de río. En la habitación de la cocinera se oían letanías cuando me subía al cuarto.
Y cuando estaba arriba y sola, me sentí tan sola en el mundo que de repente empecé a creer que estaba enamorada, y no sólo enamorada, sino literalmente infeliz, una chica sin hombre, torturada por esa clase de pena que uno piensa que no tiene nombre excepto en danés, pero que es posible confirmar y analizar con un simple análisis de orina. Sintiendo en mí todos esos extraños fluidos que bullen en una mujer, sintiendo como mi propio cuerpo es agitado por una fuerza y un crecimiento cercanos al alma, el alma que una vez era sólo abstracción teológica se va a convertir en una parte del cuerpo, la vida convirtiéndose en una extraña y codiciada alegría rozando la infelicidad, como si uno quisiera comer y vomitar a la vez, no sólo viéndome abultar día a día, sino que incluso había un sabor en mi boca que no conozco, un brillo en mis ojos y un color en mi piel como el que se ha bebido dos copas, una flojedad en la boca y la cara hinchada que la sospecha y la preocupación multiplican cuando me miro en el espejo: la mujer que se tragó una trucha. Me miré guardando el aliento y sintiendo palpitar el corazón, viendo en algunos momentos el color de los sueños de agudo peligro, excepto que ahora no soñaba: estoy despierta en mitad del precipicio..., ¿me sujetará la cuerda?
Así que me puse a pisar con fuerza el armonio, a pisar y a pisar con toda la ignorancia que una persona del campo puede pisar, con la esperanza de poder escuchar otra vez el eco que había antes en la vida, hasta que me cansé y me dormí, dormí mucho, eso me pareció, hasta que me despertó un griterío. "



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