Última carta a Suecia (fragmento)Vilhelm Moberg

Última carta a Suecia (fragmento)

"A lo largo de las orillas del lago Chisago se extiende un camino que ha sido hollado por indios y venados; aquí los indios cazaban a los venados cuando éstos se dirigían al lago a beber agua.
El camino gira bruscamente y circunvala unos árboles caídos, deja la orilla del lago en los páramos y las ciénagas donde el suelo se hunde bajo los pies, penetra a través de profundas zarzas y malogrados arbustos, se distancia de los malolientes pozos, acantilados y barrancos, desvaneciéndose entre la raída maleza, colma de punzantes espinas, serpenteando de forma singular jamás abandona la costa; cuando el caminante errabundo menos lo espera, se encuentra ante él con el agua resplandeciente y el camino expedito.
Esta senda carece de comienzo y final, deambula alrededor de toda la extensión del lago indio Ki-Chi-Saga, con su centenar de entradas ramificadas, bahías, promontorios, islas e islotes. Antiguamente su natural virginidad sólo había sido fecundada por el venado y por los cazadores, cuyo calzado había sido fabricado con piel de sus presas. Ahora los pieles rojas rara vez son vistos en el camino que ellos tantas veces transitaron a lo largo de aquella selvática naturaleza. Otros caminantes que vienen de muy lejos, de tonalidades diferentes, se han enseñoreado del lugar y desgastan las abúlicas raíces con su grueso calzado, zapatos de madera, botas de hierro forjado cuyos tacones aplastan todo a su paso. Estas personas también pugnan por abrirse paso a lo largo del bosque, perpetrando rectas carreteras mientras cercenan los vetustos túmulos de los indios. Tienen mucha prisa y no desperdician su tiempo cuidando de respetar los antiguos senderos de los indios. "



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