Kaltenburg (fragmento)Marcel Beyer

Kaltenburg (fragmento)

"No tenía ni la más remota idea acerca de qué pensamiento se había enseñoreado de la mente de Kaltenburg. Juntos nos dispusimos a desplegar la cubierta posterior sobre el acuario. De repente, dio un paso atrás, frotándose ávidamente las manos y contemplando su creación. Un acuoso mundo verdaderamente hermoso.
Muy lentamente fue abandonando el área de trabajo y se desprendió de su bata blanca de laboratorio. Pude ver que debajo llevaba su traje negro. Sus zapatos negros estaban en un estado impecable en los escalones del sótano. Nos aprestábamos a tomar la salida cuando se detuvo inesperadamente en uno de los acuarios y señaló hacia un espinoso macho que estaba ocupado en el fondo de la tanqueta. El dedo de Kaltenburg se movió hacia arriba y hacia abajo sobre el panel de vidrio para mostrarme algo. Los otros peces flotaban inquisitivamente tras el cristal, siguiendo atentamente la oscilación del dedo hacia la izquierda y hacia la derecha, y únicamente ese macho espinoso en particular no parecía mostrar el más mínimo interés con respecto a si era o no la hora de comer. El profesor prorrumpió en una sonora exclamación, mordiéndose el labio inferior. "Demasiado pronto", murmuró. "Apenas ha comenzado el mes de marzo, es demasiado pronto y aún no ha llegado el momento preciso".
Éramos testigos de cómo un macho mostraba sus colores de gala y preparaba un nido, a pesar de que la temporada de desove todavía no había comenzado. Su lomo era verdeazulado y sus flancos de un rojo cristalino, casi transparente; sus ojos, verde esmeralda. Kaltenburg puso su mano sobre mi hombro. "Deberíamos proseguir nuestro camino". "



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