Aquel domingo (fragmento)Jorge Semprún

Aquel domingo (fragmento)

"Si Seifert o Weidlich se enteraran de mis tejemanejes, mal se me pondrían las cosas. Sería inmediatamente expulsado del Arbeitsstatistik. Quizás incluso me enviarían a algún Kommando exterior particularmente duro —Dora, Ohrdruf o S. III, por ejemplo— por aquella falta de disciplina. A no ser que el partido español lograra que me dejasen permanecer en el campo. Pero tendría que echar el resto para ello. Y aun así, nada me libraría de unos cuantos meses de trabajo punitivo. En la cantera, por ejemplo.
Lo que hago falsificando fichas de los SS se califica de sabotaje. La pena prevista en tal caso, si son los mismos SS quienes descubren el hecho, es ser ahorcado en la explanada donde se pasa lista, delante de todos los prisioneros reunidos.
Pero ¿el riesgo de ser descubierto por los SS es real o solamente hipotético? He examinado la cuestión bajo todos los ángulos, lo más objetivamente posible.
Examinemos la cuestión bajo todos los ángulos.
En este mes de diciembre de 1944, la estrategia de los oficiales SS destinados a la dirección del campo de Buchenwald resulta bastante fácil de adivinar. Quieren evitar a toda costa que los envíen al frente. Quieren seguir viviendo en la retaguardia, en el confort de su sinecura. Deben, pues, evitar a toda costa líos que pudieran llamar la atención de Berlín sobre su gestión en Buchenwald y provocar medidas disciplinarias.
Pero ¿Cómo evitarse líos? La mejor solución consiste en dejar que administren los asuntos internos del campo los comunistas alemanes, instalados en puestos clave de la administración interna desde hace años, desde que eliminaron a los presos comunes al término de una lucha solapada y sangrienta. Para ello, es menester que los prisioneros comunistas alemanes dispongan de cierta autonomía. De esa manera, los oficiales SS, corruptos y holgazanes, pueden dedicarse a sus grandes trapicheos y a sus pequeñas francachelas. "



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