El anillo de Irina (fragmento)Care Santos

El anillo de Irina (fragmento)

"Así fue cómo Irina desapareció de nuestras vidas durante setenta y dos horas.
Víctor no alteró demasiado sus costumbres. Sólo se volvió más hogareño. Regresó a sus ensayos nocturnos con el violín hasta altas horas. La gran novedad fue que por fin se acordó de telefonear a mamá. Ninguno de los dos me contó nada de esa conversación. No debió de ir demasiado bien, a juzgar por cómo se desarrollaron las cosas después.
Por mi parte, yo había hecho de la escritura mi principal obsesión. Me había propuesto escribir todos los días por lo menos dos páginas completas en el cuaderno, y logré cumplirlo. Descubrí que la tristeza es una buena fuente de inspiración. Desde entonces, no he dejado de utilizarla como material literario de primer orden. También descubrí que echaba de menos a Irina. No la había visto demasiado en los últimos días, era cierto, pero su presencia en mi vida cotidiana era más importante de lo que había imaginado. No sólo porque se había investido en guía de mis primeros pasos como escritor, también porque disfrutaba con algo mucho más simple: verla todas las mañanas, sentir su olor, escuchar su voz y comprobar la manera que tenía de mover las manos o de sonreír tapándose la boca.
Aquella noche tuve que cenar con papá. Ninguno de los dos estaba de buen humor. Aurora nos había dejado unas croquetas y una ensalada. Mientras comíamos, apenas cruzamos palabra. Fue mientras yo recogía los cacharros —me tocaba a mí— y Víctor se preparaba un café descafeinado cuando empezamos una conversación condenada al fracaso. "



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