Las voces (fragmento)Claudio Magris

Las voces (fragmento)

"Una verdadera voz, consciente, necesaria, es sólo la grabada, igual que una verdadera palabra es sólo aquella que se escribe sobre el papel, a solas en nuestra habitación, tranquilos. Allá afuera, al otro lado de la ventana, el cielo está vacío, se destiñe como un rostro cada vez más pálido, el sol ha desaparecido y toda la sangre se ha filtrado, ya no queda nada… En lo alto, sobre el angosto patio entre las casas, el cielo es un rostro de mármol; también el papel es blanco y las palabras están allí, negras y azules, en hermosa caligrafía, las palabras verdaderas, silenciosas, ordenadas, que nada tienen que ver con las que se desatan entre la aglomeración de la gente y de las cosas. Y así sucede con la voz pura grabada en el contestador, escandida como una música, libre.
Qué tardes tan largas, inmensas, escuchando las voces verdaderas, atento para no dejarme embelesar por ese encantamiento, hasta el punto de hacerme olvidar la hora en el reloj y dejarme sorprender por las falsas. Afortunadamente las descubrí a tiempo, las voces. Fue cuando conocí a Laura, la conocí finalmente, la vi en la oficina, en el tercer piso, en la división de Incendios, cuando se disponía a registrarse. Alta, casi torpe con esa forma de caminar un poco desequilibrada, la cabeza un poco ladeada hacia el hombro, el cabello y los ojos negrísimos que miraban intensos y ansiosos, ardientes. Había un temblor en esos ojos, pero también mucho arrojo, el indómito arrojo de un niño solo en la noche… Fui tras ella, vi el registro con su nombre y apellido, Laura es un nombre tierno y sombrío, sombra de follajes y de hojas, de un abrazo que te estrecha la cabeza y los ojos contra el seno…
Así que la busqué en la guía telefónica y la llamé. Respondió el contestador, una voz absorta, inapelable, un tribunal por el que te sientes juzgado y eres feliz por ello. Yo, después del bip, no dije nada, como se podrá comprender. Aún no me sentía listo para hablar verdaderamente. Sí, en la oficina o en la calle me desgañito, rezongo, murmuro, grito hasta rasparme la garganta y toser, pero eso no es hablar. "



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