Un golpe de vida (fragmento)Juan Cruz

Un golpe de vida (fragmento)

"El mediodía del 4 de mayo de 2016 escribí en la primera hoja blanca de un cuaderno negro de tapas sedosas esa fecha seguida de un número, el 40.
Era la celebración de los cuarenta años de El País, mi periódico. En realidad, mis sentimientos en ese momento se transmiten como un estado de ánimo a lo largo de todo este libro. Pero lo que hay dentro de lo que sentí ese día se parece también a mi propia vida, marcada sin remedio por el significado de esa palabra: periodismo, el oficio invencible.
Cuarenta años de El País, cincuenta y cinco años de periodista, sesenta y siete años de vida.
Vivir no tiene remedio, recordarlo tampoco.
Era tan solemne el número de años que cumplíamos haciendo el mismo periódico, la misma mancheta (con el añadido, en 2007, del controvertido acento azul sobre la I grande), tan definido, que luego le antecedí un signo, el signo menos. Era un signo nervioso, no era simplemente el signo menos, sino una manera de rebajar la presión que ese guarismo concreto ponía sobre mi mano, y sobre mi espíritu, en el instante mismo en que lo escribía. Cuarenta y a la vez -40. El año 0, el número redondo, la hora negra de la vida, o el nacimiento.
Cuarenta, pues, un número sin discusión. En la historia de un periodista, la vida acabada, ya mientras tanto y sin otro futuro que el recuerdo.
Hace muchos años, Juan Luis Cebrián, el primer director de El País, dijo que para que un periódico renovara sus ánimos de vez en cuando la redacción tenía que oler a nueva, así que cada cierto tiempo mandaba pintar, remodelar, hacer que el periódico pareciera otro por dentro. A lo largo de los años hubo muchas remodelaciones de ese carácter, además de las propias de los consecutivos rediseños, algunos de los cuales me hallaron dentro. "



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