La prueba del ácido (fragmento)Élmer Mendoza

La prueba del ácido (fragmento)

"Usted hizo un reporte a su jefe sobre el cuerpo de Peter Conolly, el gringo que mataron en el hotel San Luis. Felipe Montemayor fue al grano. Mendieta afirmó. Briseño se mantenía expectante. Además le sugirió que llamara al consulado americano en Hermosillo y a la PGR, ¿por qué? Tenía dos identificaciones, pensé que podría tratarse de un agente encubierto. ¿Sólo por eso? Era un hombre fuerte, con una maleta pequeña, ordenado, tenía un rostro común y nadie reparó en él, se registró como maquillista, no sé, me pareció que podría serlo. ¿Sería algún representante empresarial buscando socios? Puede ser, aunque su equipaje no era de negociador, no llevaba efectivo, portaba funda sobaquera sin arma y había un mapa del municipio de Culiacán abierto en el piso. ¿Alguna señal en el mapa? Ninguna, y está lleno de huellas, incluyendo las de él. ¿Algo más sobre el caso, comandante Briseño? Nada, nadie lo conoce, como dice Mendieta, nadie lo vio, un mesero que le sirvió unos tragos recuerda a un gringo cabizbajo pero no está seguro de que sea él; hicimos un par de llamadas y todos sus teléfonos resultaron falsos; en el consulado no lo tienen registrado. Caso cerrado entonces. Pues si ellos no se interesan por él, nosotros menos.
Les pasó el fax con la foto del acribillado en El Continente. Necesito su ayuda para identificar a este individuo. Mendieta y Briseño observaron la hoja sin expresión: qué hueva la PGR y sus solicitudes, reflexionó el Zurdo, apostaría a que sus computadoras no funcionan. Tal vez lo tengan en sus archivos, en los nuestros no está. ¿Dónde lo mataron? Muy cerca de aquí, en el campo de caza El Continente; un norteamericano vinculado con su presidente vino de cacería, nadie sabe cómo se supo, hubo una protesta de cuatro personas contra ese muro que quieren construir, los acribillaron, los otros resultaron gringos; sólo éste no ha sido identificado y nos están pidiendo colaboración. Hubo un silencio en el que Mendieta tuvo ganas de una cerveza, Briseño, de un bocadillo, y Montemayor de que ese par de idiotas se largara lo más pronto posible. Briseño tomó la copia. Veremos si está con nosotros. Les agradezco su cooperación, en la ciudad de México tienen urgencia. "



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