Matar a los viejos (fragmento)Carlos Droguett

Matar a los viejos (fragmento)

"Había perdido la noción del tiempo, del círculo de los días, las semanas, los meses, los años, fuera de su ropa astrosa, viejísima, tan harapienta como él mismo, no tenía nada, ni reloj pulsera o de bolsillo, ni anillos ni medallas, hasta la de la virgen del carmen la perdió no sabe dónde ni cómo. ¿Cuánto tiempo hacía que fue cazado? ¿Cuántos inviernos, cuántos veranos? Eso, esa medida del tiempo, que le caía del cielo, que le era traída por la ropa de la gente que venía a divertirse lastimeramente, mirándolo, lutos delgados de verano, lutos abrigados de invierno, le indicaba que la vida y el tiempo, junto a él, fuera de él, fluían sin detenerse y sin tregua. Antes, cuando estaba vivo, visiblemente vivo, pasaba pendiente del calendario, cuando siempre tenía una silla y una mesa esperándolo, después un sillón y un escritorio, un cristal lleno de papeles, unos papeles llenos de nombres que ya se murieron. Se encuclilló y, temblorosamente, alargó la mano, retardando sus ansias de beber, su seguridad de beber, para que le duraran más el ansia y la bebida, acercó la nariz, que aleteó conmovida, en la oscuridad los ojos brillaban gozosos y viciosos, oliendo entusiasmados también y, sin sorpresa, le gustaba ese olor conocido y familiar y la boca se le hizo agua. El vaso le había sido ofrecido sin un recado, sin unas señas, sin nombre, sin dirección, sin oficio, sin sexo, sin nada. Sonrió y respiró holgadamente, tratando de crecer, de adivinar, ¿Niño, niña, obrero, obrera, joven, muy joven, de la cabeza, del pecho, de los pechos, del muslo, del pulmón, del corazón? se preguntaba fascinado, mientras pegaba los labios y bebía complacido y agradecido, pleno, lavado y consagrado. Junto a esa interrogación nostálgica, llena de vida y de seguridad, que le evaporaba la mirada, sólo se escuchaba el gorgoteo que formulaba su garganta y el escurrir de la lluvia por la cara manchada y las manos empapadas. Un relámpago iluminó el vaso, los labios y la barba, por los que todavía resbalaban y huían retardadas gotas de sangre. "


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